Sostenibilidad

Food Empathy

Borja Zausen

Por: Borja Zausen

Nos hemos acostumbrado a comer tomates baratos durante todo el año, papaya de la otra punta del planeta o hamburguesas idénticas en miles de lugares en todo el mundo.

Ya sabemos que esa producción industrial y distribución de alimentos y productos de origen animal, tiene un impacto enorme en nuestro suelo, aire y agua.

Este sistema, además, desaprovecha más de la mitad de lo que produce y, a pesar de existir alternativas, se basa en combustibles fósiles, contaminantes e insostenibles.

Saber que esto ocurre, provoca en muchas personas una sensación de desagradable inquietud.

 

Marta planta unas semillas de calabaza en nuestro pequeño huerto

Marta planta unas semillas de calabaza en nuestro pequeño huerto. Foto by BZ

 

La empatía es un sentimiento verdaderamente humano.  Somos capaces de ponernos en la piel de otro para comprender su realidad.  Pero existe un tipo especial de empatía, en inglés “Food Empathy”.

Se trata de un concepto que nos conecta con la historia de la comida, de la gente que la produce y de cómo llega a nuestras manos.

Expresar empatía colectiva por la comida es ir más lejos en nuestras convicciones. Es una forma poderosa de fomentar una forma de vida más sostenible y tener acceso a una comida mucho más sana, sabrosa y saludable.

Significa posicionarse para ser parte de la solución, no del problema.

Porque con nuestras decisiones cotidianas podemos cambiar los sistemas de producción y distribución de la comida.

Hay cada vez más personas que se preocupan por esto, pero, ¿cómo es posible que no sea una inquietud generalizada?

Quizá te preguntes, incluso, qué puedes hacer para demostrar tu empatía con la comida. Puedes hacer mucho más de lo que crees.

Aquí van algunas sugerencias:

  • Compra más verde, local y de temporada. Los alimentos a base de plantas requieren menos aporte de energía por caloría.
  • Las frutas y verduras de temporada producidas en granjas locales usan menos combustibles fósiles, ya que no requieren largas distancias para el transporte.

Compra consciente:

  • Reduce el desperdicio de alimentos para ahorrar energía. Comida desperdiciada significa energía desperdiciada.
  • Come alimentos enteros en lugar de alimentos envasados ​​y procesados. El procesamiento y envasado de alimentos aumenta la energía que se utiliza en el proceso.
  • Siempre que puedas, pasa del Súper o del Hiper; organízate y compra en el Mercado de tu barrio. Compra cuanto más cerca mejor. Ir dando un paseo es una verdadera delicia.
  • Si comes carne, no te cortes, pregunta a tu carnicero dónde han pastado esos animales.
  • Procura no comer “fast-food”. No es bueno ni para ti, ni para el planeta. Esa pinzadita interior que sientes cuando comes comida de dudosa procedencia debe guiarte para ser más consciente con la forma que tienes de alimentarte..

Porque son las pequeñas acciones las que pueden cambiar la absurda situación climática y ecológica en la que nos encontramos. Sintamos la fuerza de la madre tierra que nos pide a gritos un cambio de actitud y comportamiento.