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La hora del bioplástico

Borja Zausen

Por: Borja Zausen

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), desperdiciamos alrededor de un tercio (1.300 millones de toneladas) de los alimentos producidos cada año en todo el mundo.

Es difícil de digerir, ¿verdad?

Mucho más sabiendo que aproximadamente el 40% del plástico producido mundialmente desde 1950 se ha utilizado para envasar alimentos. Peor aún si piensas que estos envases plásticos se usan sólo  una vez, perdiendo el 95% de su valor económico tras este primer uso, suponiendo una pérdida de 100.000 millones de euros cada año.

Nos encontramos, por tanto,  ante dos de los retos más importantes de nuestra civilización: reducir el desperdicio de alimentos y reducir  la contaminación plástica.

A pesar de su doctorado en Ciencias Ambientales en la Universidad de Toronto, Luna Yu se considera más emprendedora que científica. Un día pensó enfrentarse a este enorme problema doble: decidió dedicar todos sus esfuerzos a fabricar plásticos biodegradables a partir de desechos orgánicos.

«…en Genecis, siempre hemos imaginado el desperdicio de alimentos como un material valioso que tiene un enorme potencial. Nuestro proceso es un enfoque verdaderamente circular que brinda sostenibilidad, funcionalidad y bajo coste, para ofrecer una propuesta de valor única para la distribución de comida, para la industria del plástico y para la gestión de los residuos.»

Así, el brutal desperdicio orgánico que suele acabar en los vertederos, es el punto de partida de un proceso de conversión en el que se extraen los ácidos grasos volátiles de los restos de comida para crear un plástico biodegradable (PHA) que se descompondrá fácilmente en dióxido de carbono y agua después de su uso, al entrar en contacto con la naturaleza.

Los PHA (Polihidroxialcanoatos) son plásticos biodegradables producidos por las bacterias como mecanismo de almacenamiento de carbono y energía. Se sabe que tienen una maravillosa funcionalidad y excelentes perfiles de biodegradabilidad, pero los costes han obstaculizado, hasta ahora,  la adopción generalizada de esta increíble solución.

«Creemos que esta es una de las principales barreras para la adopción masiva. En Genecis, hemos resuelto el problema económico: utilizamos una materia prima que es de coste negativo y cultivamos bacterias beneficiosas en el proceso de conversión de desperdicio de alimentos a PHA. Así hemos podido reducir el coste de producción hasta en un 40%, lo que nos permite proporcionar a nuestros clientes un material funcional, sostenible y barato»

Ahora que los plásticos han tomado la Tierra,  las principales marcas deberían comprometerse a utilizar bioplásticos PHA en todos los envases usados en la industria alimentaria, en la agrícola,  en la textil  y en otras muchas áreas. Necesitamos reducir las 10 mil millones de toneladas de plástico que contaminan nuestros océanos cada año.

Bye Bye plástico, hubo un momento que fuiste un material milagroso. Ahora el milagro será deshacerse de ti.

Pero lo conseguiremos.

Llegó la hora del bioplástico.

 

Fuentes:

Genecis

Eco Inteligencia. 

Frederick Daso

Freethink

Wikipedia.

 

PD:En Nave María no verás plástico. Sólo envases como el que aparece en la foto que hice a un encurtido de limones y jalapeños de mi amada Cumi.